Cómo funciona la repetición espaciada y por qué el intervalo crece
En pocos días olvidas casi todo lo que aprendes, a menos que alguien te lo vuelva a preguntar en el momento justo. Qué dice la investigación sobre ese momento y cómo lo convierte el curso en un calendario para cada palabra y cada regla que sabes.
La curva de la que nadie se libra
En 1885, el psicólogo alemán Hermann Ebbinghaus se aprendió de memoria listas de sílabas sin sentido y se fue examinando a intervalos. Lo que descubrió se ha confirmado una y otra vez desde entonces: la memoria se borra deprisa al principio y luego más despacio. Una hora después de aprender algo ya has perdido una buena parte; al día siguiente, más; al cabo de una semana, casi todo, salvo que entretanto haya pasado algo.
Ese algo es la recuperación. Si te vuelven a pedir el dato antes de que se borre y consigues sacarlo, la curva sube de nuevo y, sobre todo, se aplana. El siguiente olvido es más lento. Si te lo vuelven a pedir justo antes de que se borre por segunda vez, se aplana todavía más. Tras unas cuantas recuperaciones bien colocadas, algo que habría desaparecido en una semana dura meses.
Todo el mundo ha vivido lo contrario: empollar la noche antes del examen, aprobar y no acordarse de nada dos semanas después. El atracón llena la memoria a corto plazo y nada más.
Hay dos detalles que importan. La recuperación tiene que ser de verdad: produces la respuesta, no la miras. Y tiene que llegar lo bastante tarde como para costar. Repetir una palabra diez veces seguidas da la sensación de estar trabajando y apenas sirve de nada, porque la novena repetición ya no le pide nada a la memoria. Esas mismas diez repeticiones repartidas a lo largo de un mes, cada una un poco más difícil que la anterior, son las que fijan una palabra para siempre.
Por qué el intervalo crece
Cada recuperación con éxito hace el recuerdo más duradero, así que el siguiente repaso puede esperar más. Por eso todos los sistemas de repetición espaciada, desde las cajas de fichas de cartón hasta los algoritmos actuales, tienen la misma forma: intervalos cortos al principio y cada vez más largos después. El primer repaso llega a los pocos minutos; el siguiente, al cabo de unas horas; luego, de días; luego, de semanas. Al final bastan unas pocas veces al año.
También funciona al revés. Si fallas al recuperar algo, el recuerdo era más débil de lo que suponía el calendario, y el intervalo tiene que acortarse. Un buen sistema no te castiga por ello: simplemente te lo vuelve a preguntar antes.
El calendario del curso
Cada palabra, cada forma de una palabra y cada regla gramatical está en un peldaño de una escalera de siete, y el peldaño es el intervalo. En el nivel 1, el elemento vuelve a los diez minutos. El nivel 2 espera una hora; el 3, un día; el 4, tres días; el 5, una semana; el 6, dieciséis días. El 7 es el dominio: treinta días, y a partir de ahí el intervalo se duplica con cada respuesta correcta, hasta un año.
- 110 min
- 21 h
- 31 díaun fallo: a la mitad
- 43 días
- 57 días
- 616 díasteacher
- 730 días
Una respuesta correcta cuando al elemento le toca repaso lo sube un peldaño. Una respuesta correcta antes de tiempo no cambia nada, ni el nivel ni la fecha, porque responder antes de hora demuestra poco. Un fallo divide el nivel entre dos. Una palabra en el nivel 6, que vuelve cada dieciséis días, baja al nivel 3 y vuelve mañana; si falla otra vez en la misma sesión, se divide de nuevo. Nunca se borra nada. Ninguna tarjeta vuelve a cero y ningún mazo se reinicia porque hayas pasado una semana sin entrar. Si vuelves tras dos semanas fuera, todo lo que venció te está esperando, y un nivel solo baja cuando respondes mal. Al contrario: si aciertas una palabra que llevaba veinte días esperando, el curso entiende que tu memoria la aguanta veinte días y la sube directamente al peldaño que corresponde a ese intervalo.
Llegar arriba lleva alrededor de un mes de respuestas correctas, cada una el día que tocaba. Es a propósito. Acertar una palabra tres veces en una tarde es memoria a corto plazo; acertarla dieciséis días después de la última vez que la viste es saberla. Y el dominio no es un diploma: un fallo en el último peldaño también lo divide entre dos.
El mismo calendario para la gramática
La mayoría de los sistemas solo espacian palabras. Aquí una regla es un elemento más, con la misma escalera. La regla de las preguntas en presente simple, la que exige do o does delante, tiene su nivel, vence y se pone a prueba cada vez que escribes una oración que la necesita. En español basta con la entonación: «¿te gusta el queso?». Si escribes you like cheese? tal cual, sin do, es esa regla la que se divide entre dos y vuelve mañana.
Cómo es el día a día
La mayor parte de tu tiempo en el curso es repaso, no material nuevo, y esa es precisamente la idea. Cada sesión empieza por lo que vence hoy: las palabras, las formas y las reglas cuyo intervalo se ha cumplido. Las escribes, en oraciones, hasta que no queda nada pendiente. Las lecciones nuevas vienen después. Como lo que ya está firme se va alejando hacia el mes y hacia el año, el montón diario se compone de lo que todavía no tienes seguro. Las palabras que ya sabes dejan de quitarte tiempo.
Palabras
be
ser; estar
a
un, una
the
el, la, los, las
I
yo
and
y
Gramática
Los pronombres de sujeto
Presente de be (afirmativo)
Negación de *be* en presente
Preguntas de sí o no con be en presente
Los niveles son un ejemplo.
Puedes consultar en cualquier momento el nivel de todo lo que sabes, palabra por palabra y regla por regla. Es la versión honesta de una barra de progreso: no cuántas lecciones has abierto, sino qué parte de cada cosa es de verdad tuya.
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