¿Cuántas palabras hacen falta para hablar un idioma?
Menos de las que temes para mantener una conversación, más de las que reconocen las apps para vivir de verdad en el idioma, y además no es la cifra que conviene contar. Qué dicen los estudios de frecuencia y qué se callan.
Las cifras, sin adornos
En un idioma, no todas las palabras pesan lo mismo. Unos pocos cientos hacen casi todo el trabajo en cualquier conversación, y la cola de palabras raras es larguísima. Los investigadores que se dedican a contarlas, empezando por el lingüista Paul Nation, llegan a cifras bastante parecidas de un idioma a otro:
- Las mil familias de palabras más frecuentes cubren más o menos tres cuartas partes de lo que se dice en el día a día.
- Con dos o tres mil se cubre casi toda una conversación o un texto sencillo: lo suficiente para seguir y para que te entiendan.
- Hacia las cinco mil, leer un periódico o una novela corriente deja de ser una pelea.
- Un hablante nativo con estudios conoce entre quince y veinte mil familias de palabras, y sigue sumando.
Así que la lectura optimista es cierta: una primera conversación de verdad cabe en unos cientos de palabras bien elegidas. Y la pesimista también: «un idioma en mil palabras» da para sobrevivir en un viaje, no para vivir en él.
La ventaja del hispanohablante, y su trampa
Con el inglés, quien habla español no empieza de cero. Tras la conquista normanda, el francés fue durante siglos la lengua de la corte y la administración en Inglaterra, y el inglés se quedó con una parte enorme de su vocabulario, buena parte de él heredado del latín, como el nuestro. Government, possible, important, information, family: miles de palabras se leen casi sin esfuerzo.
Pero fíjate en cuáles. Son sobre todo palabras cultas, administrativas, abstractas. Las más frecuentes, las que sostienen cada oración, vienen del germánico y no se parecen a nada que conozcas: be, have, go, get, take, the, with. Un hispanohablante lee sin problema the government announced an important reform y se atasca con I got up and went out. Su ventaja está en la cola, no en el núcleo del idioma. Y tiene su trampa: los falsos amigos, actually, library, realize, embarrassed, que se parecen a una palabra española y significan otra cosa.
Por qué la cifra engaña
Las cifras de arriba cuentan familias de palabras, es decir, una palabra base con todo lo que deriva de ella. En inglés una familia tiene pocas formas, pero las más frecuentes son justamente las más irregulares. El verbo más usado del idioma es una sola entrada en las listas de frecuencia, y sus formas casi no se parecen entre sí.
| persona | singular | plural |
|---|---|---|
| 1. | am | — |
| 2. | are | — |
| 3. | is | — |
Quien ha memorizado mil palabras en su forma del diccionario no «cubre» tres cuartas partes de un texto. Reconoce tres cuartas partes, con esfuerzo, y produce muy poco, porque la forma que aprendió no es la que necesita en el momento de hablar. Esas mismas mil palabras, con sus formas saliendo solas, son algo completamente distinto, y entre una cosa y otra no hay más atajo que producir las formas.
Lo otro que esconde la cifra es cuáles. Mil palabras sacadas de una guía de conversación y mil palabras de la lista real de frecuencias tienen menos en común de lo que parece. Las frecuentes son casi todas pequeñas y grises: pronombres, preposiciones, be, have, go, want, esas palabras que mantienen en pie la oración. Nadie les hace una tarjeta, y todas las oraciones las necesitan.

have
tener
We have some eggs.Tenemos huevos.
| persona | singular | plural |
|---|---|---|
| 3. | has | — |
Lo que esto le exige a un curso
De ahí salen dos cosas. Las palabras tienen que llegar en un orden que respete la frecuencia, para que primero vengan las que necesita cada oración y, en cualquier momento, lo que sabes sea un idioma utilizable y no una colección de sustantivos. Y cada palabra tiene que aprenderse con sus formas, en oraciones, porque las cifras de cobertura solo se cumplen cuando las formas salen solas.
El curso hace las dos cosas. Las palabras llegan lección a lección, cada una con las que su regla necesita, y cada palabra viene con imagen, voz, traducción y todas sus formas. Cada forma es un elemento propio en el calendario de repasos, con su propio nivel. Así que «saber una palabra» significa que sus formas han superado cierto nivel, comprobado en oraciones que has escrito tú, y no que la hayas visto en una tarjeta.
Oraciones
Escríbelo en inglés
No somos estudiantes, somos profesores.
oración negativa y luego afirmativa con el mismo sujeto; en la negativa se contrae el sujeto con be, en la afirmativa no se contrae
La garantía que permite contar
Como el curso sabe exactamente qué palabras te ha enseñado, puede prometerte algo que ninguna guía de conversación promete: nunca te vas a encontrar una palabra que no hayas aprendido. Los textos, los diálogos y las oraciones de una lección se construyen solo con las palabras que el curso ya te ha dado. Nada de adivinar por el contexto, nada de diccionario en la otra mano, nada de oraciones que entiendes a medias. Cuando abres un texto, puedes leerlo; la única pregunta es a qué velocidad.
Eso es lo que debería significar una cifra de palabras, y es la única que merece la pena seguir. No cuántas palabras has visto, sino cuántas podrías usar ahora mismo, en todas sus formas, sin pararte a pensar. Esa cifra, y el nivel de cada palabra que la forma, puedes consultarla en cualquier momento.
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